
Esta pintura muestra gráficamente el desgarrador momento emocional que vivía la artista en su divorcio de Diego Rivera.
A la derecha se ve a la Frida mexicana, fuerte, con su corazón intacto antes del divorcio, En su mano sostiene un amuleto con el retrato de Diego cuando era niño.
A la izquierda la Frida europea, con un vestido victoriano de encaje blanco, la Frida que Diego abandonó. Su corazón está roto.
Ambos corazones están a la vista. Del amuleto que Frida sostiene sale una vena que viaja a través de los corazones de las dos mujeres y es finalmente cortado por las tijeras quirúrgicas que están en el regazo de la Frida desdeñada. Desesperada, Frida trata de parar el flujo de sangre que viene de Diego, pero sigue goteando…Frida esta en peligro de desangrarse.
El cielo tormentoso, lleno de nubes agitadas podría reflejar el caos interno de Frida. Sujetando su propia mano, ella es su única compañera.
Pienso que este cuadro transmite varios valores como son la fuerza interior y por otro lado, y prácticamente en oposición, la dependencia en los demás, en este caso en su ex marido.
Es importante tener en cuenta estos valores, porque en algunos momentos de la vida tenemos que sacar la fuerza desde el interior de nosotros mismos, saber que por más ayuda externa que tengamos, nada puede solucionarse sin que nosotros tengamos la intención de que así sea.
Tenemos que ser fuertes, saber acompañarnos a nosotros mismos, aceptarnos, y luchar por nuestros ideales, por nuestros sueños. Ayudarnos a nosotros mismos a salir adelante en momentos difíciles.
A veces, cuando nos hacen daño, tenemos que buscar ese “otro yo” fuerte que nos coja de la mano y nos haga seguir. Por eso es importante tener fortaleza interior y aceptarnos tal y como somos y hacer que nuestra felicidad no dependa de otros.

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